Aunque la palabra ‘prostitución’ puede usarse para describir el acto de vender sexo, también puede significar ‘usar una destreza o habilidad de una manera que se considera indigna’. Parece incluir un juicio moral, implicando que los individuos que venden sexo son de alguna manera ‘indignos’, o están involucrados en una práctica que es corrupta. Una alternativa mucho más neutral y respetuosa es el término ‘trabajo sexual’.
Esta cuestión puede no importar mucho en el contexto de las conversaciones diarias o debates casuales, pero en discusiones serias sobre el tema es importante que las palabras se elijan con cuidado. Puesto que este artículo busca discutir el problema del VIH y el trabajo sexual de una manera abierta y no sentenciosa, nos referimos a trabajadoras del sexo más que a prostitutas.
Algunas autoridades continúan hablando de prostitutas, pero a menudo lo hacen porque desean hacer un comentario moral sobre el mercado sexual. Además, algunas personas hablan de que las trabajadoras del sexo ‘impulsan la diseminación del VIH’. No sólo es este un ejemplo de una expresión pobremente escogida, sino que también es una afirmación que es cuestionable en su precisión.
jueves, 12 de marzo de 2009
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