La postura de Human Life International sobre la pornografía
Human Life International, en armonía con la enseñanza de la Iglesia Católica y el sentido común, se opone a la fabricación, distribución, venta y uso de la pornografia de cualquier modo. La pornografia no sirve ningún propósito, excepto el de pecar. Degrada a la persona humana en su dignidad y en su valor, y reduce el amor a lo genital. La pornografia promueve comportamientos pecaminosos: la fornicación, el adulterio, la sodomía, la masturbación y según indican las evidencias; el maltrato sexual de los niños, la violación y el asesinato. La pornografia de por sí viola el sexto y el noveno mandamientos.
El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que "La pornografía consiste en dar a conocer actos sexuales, reales o simulados, fuera de la intimidad de los protagonistas, exhibiéndolos ante terceras personas de manera deliberada. Ofende la castidad porque desnaturaliza la finalidad del acto sexual. Atenta gravemente a la dignidad de quienes se dedican a ella (actores, comerciantes, público), pues cada uno viene a ser para otro objeto de un placer rudimentario y de una ganancia ilícita. Introduce a unos y a otros en la ilusión de un mundo ficticio. Es una falta grave. Las autoridades civiles deben impedir la producción y la distribución de material pornográfico" (número 2354).
Nadie tiene el "derecho" a hacer el mal. Por tanto, nadie tiene un "derecho" a elaborar, vender o usar la pornografia. Toda ley civil debe de estar de acuerdo con las leyes de Dios. Los que promueven la pornografia a menudo usan una interpretación errónea de la Primera Enmienda a la Constitución de EE.UU. para tratar de justificar esta actividad; porque la realidad es que esa enmienda nunca tuvo la intención de darles a los ciudadanos un derecho absoluto a hablar, escribir o publicar lo que quieran, sin tomar en cuenta los límites de la decencia.
domingo, 8 de marzo de 2009
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